Crepúsculo una década después. Por Rebobiná.

No todo lo que brilla son vampiros.

Analizando Crepúsculo (Twilight) a más de una década de su estreno.


Allá por el 2007, una versión adolescente de mi se topó con Crepúsculo (Twilight), esa historia romántica sobre un vampiro y una humana que se enamoran locamente. También incluía hombres lobos, clanes de vampiros malvados, acción y más drama que las telenovelas de la tarde. Me compró por completo, obvio.


En 2008 salió la primera película y el mundo enloqueció. De repente, todos eran amantes de la banda Muse, querían tener el corte de pelo de Alice Cullen o conseguir un Edward con el rostro de Robert Pattinson en sus vidas.


Esta saga cuenta con 4 libros, un spin off, un libro aniversario por los 10 años y 5 películas protagonizadas por Pattinson y Kristen Stewart. Fue un fenómeno a nivel global y nadie lo puede negar. Generó una oleada de nuevos autores publicando historias sobre romances sobrenaturales y muchos jóvenes que no eran adeptos a la lectura incursionaron gracias a esta saga.



Ahora, en pleno 2020, Stephanie Meyer vuelve al ruedo anunciando que se publicará Midnight Sun (Sol de medianoche), la versión del primer libro desde el punto de vista de Edward. De esta historia se habían filtrado los primeros capítulos hace muchísimos años, pero a la autora eso ahora no le importa. Esta noticia me llevó a pensar sobre esta saga y analizarla un poco, a más de una década de haberla leído.


“Y así es como el león se enamoró del cordero.

¡Qué cordero tan estúpido!

¡Qué león tan morboso y masoquista!”


Esa frase se repetía en foros, MSN, miles y miles de imágenes en internet considerándola romántica. Como esa hay cientos a lo largo de las miles de páginas de esta saga que luego también se plasmaron en la pantalla grande. ¿Te resulta un poco chocante? Espero que sí, porque lo es.



El romance de Bella y Edward tiene muchísimos matices violentos y machistas, hablamos de un hombre de más de 100 años acosando a una joven de 17, siguiéndola en la escuela para luego ignorarla, MIRÁNDOLA MIENTRAS DUERME, controlando sus horarios, con quién habla, quiénes pueden ser sus amigos, qué hacer y no hacer en su vida en general…


Mientras tanto, Bella poco a poco se va obsesionando con Edward, su familia, su mundo y su inmortalidad. Lo más lógico para una adolescente es pedirle a su novio que la mate para convertirla en un vampiro y vivir eternamente con él. Cuando las cosas no salen como quiere, se sume en una depresión profunda de la cual solo sale porque otro hombre con un interés amoroso decide ayudarla. Se ve sometida reiteradas veces a situaciones de vida o muerte por involucrarse con vampiros, pero no le importa, porque su amor es más fuerte.


Al avanzar en la historia, poco a poco los roles empiezan a invertirse, es Bella quién pone a Edward entre la espada y la pared tomando decisiones totalmente descabelladas y bueno, prácticamente obligándolo a tener relaciones sexuales por más que él le dice que no es una práctica segura para ella siendo humana.



¿Amor? ¿Consideran que una relación así es un amor sano y real? No, claro que no, aunque tenga el condimento sobrenatural, la toxicidad de Edward y Bella debe ser reconocida e interpretada como tal.


En estos años, por suerte, se avanzó muchísimo en la representación de los vínculos afectivos en el cine y la TV, teniendo ejemplos no sólo más sanos sino también reales, alejándonos un poco de la permanente heteronormatividad perfecta y con final feliz. Hay excepciones, claro (After, por ejemplo), pero la cabeza de los consumidores, particularmente de las mujeres, cambió mucho, ¡y para bien!


La saga Crepúsuclo (Twilight) definitivamente no envejeció bien, pero no hay que olvidar que es producto de una época y sociedad determinadas. Hoy me topo con una de las películas en la TV y sonrío porque me acuerdo de ir a verla al cine con amigos, pero sigo de largo en búsqueda de otra cosa, porque los buenos recuerdos se atan a momentos vividos y no a la historia en sí, que debería haberse quedado atada a la primera década de los 2000 y no revivir 20 años más tarde.


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