Reseña: Una versión más de Little Woman.

La “Mujercitas” que seguro no conocías.



Una de las películas más esperadas y, luego, queridas del pasado año fue la versión a cargo de Greta Gerwing de Little Women (la sexta en pantalla grande), el clásico indiscutido de Louisa May Alcott. Deliciosamente actuada y dirigida, fue un acercamiento fresco, dinámico y un toquecito más feminista que antes, a pesar de que la novela fue una adelantada a su época en este tema. Se llevó varias nominaciones en la temporada de premios y una estatuilla por el diseño de vestuario. A nuestro parecer, faltó la merecidísima nominación a la directora pero bueno, eso es un tema aparte.

Pero no es esta en particular de la que vamos a hablar, sino de la versión de 2018 dirigida por Clare Niederpruem, con Lea Thompson (Mamá March) y Lucas Grabeel (Laurie) como sus actores más conocidos.



Se trata de un retelling moderno, con celulares, internet, fiestas de graduación, universidades populares y todos los condimentos. Pero la esencia se mantiene: es la historia sobre las hermanas March y su camino a convertirse en las mujeres que siempre soñaron ser, con toda la felicidad y dolor que conlleva crecer.

Fue un ejercicio interesante de ver cómo muchos de los conceptos pensados 150 años atrás, aún son tan potentes y te empuja a identificarte con sus personajes de una forma u otra. El duelo, el amor, la familia, los sueños, la ambición, los celos, la perseverancia, la amistad, conceptos que no importa en qué época se planteen, siempre llegan al espectador.




Yendo a lo más “técnico”, las actuaciones dejan un tanto bastante que desear, siendo tremendamente exagerados por momentos, llevando a los personajes a extremos que no los favorecen. Laurie, este personaje tan querido, es el que sale peor parado, al contrario de Beth, interpretada por Allie Jennings, que es la mejor actuación en toda la película siendo un personaje bastante complejo.

La edición y montaje del filme es muy extraña, por decirlo de una manera amable. Usa el recurso de los saltos temporales como la versión de Greta, pero en momentos que es innecesario, incluso confuso para el espectador. Hay escenas que se vuelven eternas, en donde no se aporta nada a la trama, ni siquiera algo agradable en lo visual o en los diálogos. Claramente se pierde el encanto de la ambientación de época, las locaciones y vestuarios se vuelven “banales” en comparación y la banda sonora es para nada memorable.



En conclusión, es una película que puede resultar amena para ver un domingo a la tarde, eso si ya te viste la versión de 1994, la del 2019 e incluso la mini serie de 2017.




Encuentra más reseñas como esta en:


©2020 por Un capítulo más.